Dice el libro del Zohar que cada cosa – incluso las palabras – encuentra su lugar en el Universo.
Por ello hay que evitar decir cosas vanas, y de ese modo “no contaminar” el Universo con intrascencencias.
Esta mañana pedí a la camarera del bar un poco de agua caliente para suavizar el “espresso”. Me trajo un vaso de agua con hielo.
¿Dónde se habrá perdido mi pedido en el Universo? Quizás en las antípodas, alguien está recibiendo un jarrito con agua caliente, para acompañar la ensalada…
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