El pasado fin de semana, en la playa, malhechores de una de las mafias locales atacaron a tiros a otro “colega” de su misma banda, matando a una madre de familia que tomaba el sol con su marido y sus hijos. El presunto atacado, reporteado por la televisión, dijo muy suelto de cuerpo que “hubo un malentendido”.
Hace unos días salió a luz un “petit-scandal” protagonizado por un coronel del Ejercito, quien permitió a su hijo quinceañero manejar un vehículo militar – con el previsible resultado: un automóvil civil chocado. El militar pagó de su bolsillo los daños y trató de echar tierra al asunto, falseando el informe del accidente. En declaraciones a la prensa dijo un allegado al coronel: no saquemos el incidente de las debidas proporciones.
Unos días atrás, el marido en trámite de divorcio fue a su casa a buscar algunos enseres, y aprovechó la ocasión para apuñalar a su ex-mujer ante la vista de sus hijitos de corta edad. Frente a las cámaras él también, dijo estar “algo arrepentido”.
Tiroteos entre mafiosos, militares exultantes de poder, asesinos confesos y felices… ¿Es que hemos perdido la vergüenza?
No nos olvidemos la clásica división entre “sociedades de culpa” y “sociedades de vergüenza” como criterios de castigo o sanción social: por ahora estamos perdiendo la vergüenza; ¿llegara el día en que también perderemos el temor a la culpa?
Estimado Joel:recuerdo la anécdota atribuida a Ben Gurion(o fue Golda?)que cuando un turista le cuestioné en tono de reproche la presencia de prostitutas(hoy serían travestis)en Tel Aviv le respondió: No lo sabía,pero es bueno,porque al fin somos un pais,como cualquier otro.Y ahora en serio: la verguenza no se perdió,porque los inmorales nunca la tuvieron.
Hace menos de una semana, en una playa italiana se ahogaron dos niñas gitanas de 11 y 12 años. Sus cadáveres tapados con unos tohallones (con las patitas para afuera) permanecieron en la arena ante la indiferencia de cientos de turistas y bañistas locales que se doraban al sol. Radovan Karadjik se vistió durante 10 años de santón curandero, y por fin lo prendieron. Pero ayer hubo cientos de jóvenes protestando y tirando piedras a la policía por la captura de este genocida, al que consideran un héroe. Anoche ví en la TV argentina un informe sobre las malas costumbres de algunos porteños. Estacionan sus autos bloqueando las rampas de acceso hechas para los discapacitados en las veredas de Buenos Aires. En un muro de Montevideo hoy lei un “graffito” que dice “liberar a los 5 patriotas cubanos presos en los Estados Unidos”. Y lo firma el Partido Comunista Uruguayo. ¿No les habrán informado a los pintores cuántos patriotas cubanos están presos…en Cuba? Chávez se amigó con el Rey Juan Carlos. Una vez que alguien le mete una buena patada en la trompa al Mico Mandante, después se arrepiente y termina regalándole una remera…y asegurándose 100 años de abastecimiento de petróleo barato. ¿Tan barato era el Rey? Mirá, Joel, habría que gritar, junto con Groucho Marx (si fue él que lo dijo) “stop the world, I wanna get off!!!”
Joel, muy interesante y motivadora tu reflexión. Esos hechos que describes ocurren continuamente en Argentina y lo peor de todo es que, además de quedar impunes, la sociedad prácticamente NO REACCIONA, las víctimas piden JUSTICIA y a los pocos días pasan OTROS HECHOS semejantes y se olvidan los anteriores. Givanni Sartori cuando desarrolla la “teoría de la buena sociedad” habla de los “principios”, después de sus “consecuencias” y luego se refiere a lo que efectivamente “resulta en los hechos”. Esto lo relaciono con lo que mencionas sobre la “sociedad de la vergüenza” y la “sociedad de la culpa”, en el sentido de que la violación de los principios morales ya no provoca deshonor. La sociedad no promueve la preservación de nuestros valores morales, parecería que eso está en desuso. Actualmente la elasticidad de la sociedad pone a prueba nuestra tolerancia y por ello nos preguntamos si la ligereza de nuestros dirigentes para evaluar estas acciones son irresponsables por las consecuencias que resultan de los hechos.
Estimados Lita y Yoel, Hola !
Hace mucho tiempo que se perdió la vergüenza.
Lo que está sucediendo son expresiones de ello, de la corrupción galopante (y aquí “somos todos culpables”), de la ansiedad por bienes materiales, de la falta de consideración al prójimo, de la falta de tolerancia, de la grosería en el trato, de la violencia en el lenguaje.
Y todo comienza por los “líderes” – parlamentarios, gubernamentales, municipales, sindicales, comunitarios, etc. etc.
Extraña que tan sólo ahora lo hayas notado…..
El gran interrogante, es qué se puede hacer para contrarrestar esa ola cada vez más arraigada en nuestra sociedad. Y con esto, manifiestamos que aún tenemos confianza/esperanza/anhelo/ilusión que es posible mejorarnos.
Saludos,
Raquel y Samuel
Culpa siemte quien tiene nocion de la moral. Los inmorales y los amorales, no sienten culpa. Verguenza siente quien sabe que ha de ser condenado “socialmente”. Si la condena social no existe o es debil, ¿para que sentir verguenza? La verguenza es el inicio del arrepentimiento, o por lo menos un pariente cercano.
Es difícil, quizás imposible, contestar a una pregunta mal formulada.
Concretamente: los hechos reprobables y terribles a que se refiere la nota son responsabilidad de los individuos que los cometieron. Porqué una sociedad genera monstruos morales es otra cuestión cuya respuesta requeriría mucho más tiempo que los que las circumstancias ahora me permiten (y quizás no tenga respuesta). Pero no me gusta la utilización de la primera persona en plural. Yo no asumo responsabilidad por los hechos reprobables de algunos de mis congéneres israelíes. Por lo tanto, no hemos (quisiera poner el “hemos” en negrita) perido la vergüenza; la perdieron quienes cometieron los hechos y los que los alientan. El peligro de utilizar el plural es que está a un paso de ubicar la cuestión como un estereotipo; a pocos pasos de quienes luego se animen a decir: los israelíes, los judíos han perdido la vergüenza y habremos agregado otra característica que se ha ido creando en el curso del tiempo respecto a los israelíes/judíos para conformar el estereotipo antisemita – antisonista – antiisraelí. Nos alcanza con el esteriotipo que ya nos endilgan.
A mis queridos amigos Salpak, felicitaciones por nunca quedarse quietos cuando de cuestiones éticas se refiere. La prueba está a la vista: el fruto está en hacer pensar en otros, en este caso, yo.
Querido Joel
Tenes la virtud de hacernos pensar
No iba a escribir nada porque a veces tengo la “buena o mala costumbre” de no hacer criticas de lo interno por el tema de la hasbara
Bien. Siempre pense desde la Diaspora y con una vision idealista que en israel no ocurrian este tipo de cosas. Mi sionismo ideal cambio cuando vine al pais real.
Pero…los que vivimos aqui, que podemos cambiar las cosas y elevar la voz nos preguntamos…como podemos hacer para cambiar las cosas? Esta en nuestras manos?
Como podemos hacer los habitantes de Israel para que esto se revierta?
Mafias, corrupcion, abusos sexuales…..supongo que necesitamos una mejor legislacion en la knesset
Recuerdo que cuando aparecieron las celulas nazis no habia legislacion en Israel para penarlos.
Es muy doloroso este tipo de cosas en el pais de los judios…siempre tuvimos una etica distinta a los demas.
El voto conciente puede ser una manera y yo siempre digo algo que me parece mucho mejor…”Encadenarnos desnudos frente a la knesset y
ahi si, que ademas de llevarnos presos por escandalo publico, podremos elevar la voz para ser escuchados.
O quizas no.”
un beso
dori
Los judíos tienden a ser exagerados. Si Bialik, quien opinó que en Eretz Israel habría una sociedad normal el día en que tuviéramos ladrones y prostitutas, pudiera resucitar sin duda diría : “Yo quería una sociedad normal, pero no tanto”.
Muy buena tu idea de tocar temas polémicos…..desde un ángulo precisamente polémico
Momento, momento… qué es éso de que “los judios tienden a ser exagerados”… ¿es que lo “normal” sea eludir las normas? ¿es que la irresponsabilidad individual puede ser cubierta con la etiqueta de “lo normal”? Pretendo de mis vecinos inmediatos – la gente de mi barrio – de mi ciudad y de mi país (y de mi mundo…) que asuman una actitud conciente, responsable y madura… y que si no lo hace, sea castigada por la vecindad o la sociedad con la vergüenza, la culpa o la ley.
O al menos por la denuncia – sin cinismos ni recurriendo a la fatalidad de “lo normal”.
¿Es mucho pedir?
En la diaspora, muy a menudo, si no te sonrien es porque son antisemitas, y si el viento te sopla en direccion contraria es por antisemitismo…
Si mencionan demasiado a los judios es que son antisemitas y si no los mencionan del todo,como en este caso – pues igual son antisemitas?
No, no somos “exagerados” – que te parece “paranoicos” (aunque sea cierto que los paranoicos tambien tienen enemigos)?