Cómo votarán los norteamericanos
No es la primera campaña electoral que sigo de cerca, pero es la primera en los EEUU en que estoy presente, de “cuerpo entero” y veo de “primera mano”, abusando de las metáforas.
Por de pronto, la campaña está en su apogeo, y así seguirá por unas semanas más, pero a mí ya me es claro cómo van a votar los americanos.
Pero primero un poco de sociología, o politología, con permiso.
Otros ya analizaron la importancia de las difuminadas y poco claras plataformas de cada candidato, como elemento para buscar la más amplia identificación de los electores potenciales, y la del “show” electoral, superficial, chismoso y grosero, para el perfilamiento (y eventual descalificación reciproca) de los elegibles.
También se publicó bastante sobre la influencia de las diferentes congregaciones religiosas – y de los predicadores barriales, regionales y nacional-televisivos – sobre el voto.
Leo en el USToday una breve nota, aparentemente no vinculada al tema eleccionario, en que Cathy Lynn Grossman titula: “La mayoría dice haber sido tocados por su ángel guardián”, y da detalles sobre un estudio – aparentemente serio – de la Universidad de Baylor en Waco, Texas, dirigido por el sociólogo Christopher Bader.
Bader presenta resultados curiosos, llamativos, inquietantes: 55% de los adultos, incluyendo que “uno de cada cinco de quienes se consideran no-religiosos, dicen haber sido protegidos de un modo u otro por su ‘ángel de la guardia’”.
Entre los evangelistas, el porcentaje llega a 66%, entre los protestantes negros a 81%, entre los protestantes “moderados” a 55%, entre los católicos a 57%, entre los judíos a 10% y entre los de otras religiones a 49%. Entre los “no religiosos”, 20%.
Kenneth Pargament, profesor de psicología que investiga la mente y la espiritualidad, trata de suavizar estos resultados, aduciendo que “cuando la gente se siente ‘protegida’ no es que realmente ‘ve’ al ángel, sino que percibe un ‘algo’ que lo ama y lo cuida”.
¿Y eso que tiene que ver con las elecciones?
Dos relaciones: una, que los resultados no serían tan racionales, y así lo demuestran los niveles superficiales de identificación con los candidatos – ¿ángeles protectores? – y la otra: ¡esperemos que los elegidos no crean en ángeles que los cuiden!
Si les interesa, sigo con quienes “oyeron la voz de Dios”, experimentaron situaciones milagrosas o, en general, recibieron mandatos divinos para hacer determinadas cosas. O el 20% de los adultos norteamericanos que cree que las tragedias y desastres ocurren “para advertencia de los pecadores”
¿Qué les parece?
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