Archivos para Agosto 2009

Periodismo, profesionalidad y política

Periodismo, profesionalidad y política

Hemos devorado con avidez los voluminosos tomos de la trilogía de “Milenium” en la que el escritor y periodista sueco Stieg Larsson cuenta la historia de otro periodista y escritor (¿su alter ego? ¿su auto-retrato?) Kalle Blonkvist, investigador, publicista y sobre todo hombre de altos valores morales.

Kalle es en la novela un periodista que – sin temor – se mete en política: no queda claro a qué partido apoya, pero dispara sus dardos contra gobierno y oposición, contra los fiscales arrogantes y los policías despistados o prejuiciosos, contra los empresarios taimados y los psiquiatras tramposos: en la trilogía, Kalle publica hechos y datos comprobados, y sus dardos dan en el blanco.

Kalle descubre entuertos, los denuncia y expone ante los lectores las ruindades de las empresas, la policía secreta, y hasta de la misma prensa. Es un verdadero profesional: cada denuncia del periodista modelo está debidamente documentada y se cuida muy bien de no revelar sus fuentes, pero a la vez de comprobar que los informantes no inventan sino que exponen hechos verídicos.

Lamentablemente, el escritor Larsson falleció a temprana edad, y nos dejó huérfanos de su periodista ejemplar. Creo que fue lo mejor para la leyenda y lo peor para la literatura de intriga: perdimos un autor y ganamos un modelo de personaje.

Dirán ustedes, caros lectores, “¿qué se le dio a este por meterse a la critica literaria?”.

En realidad, me causó tirria la irresponsable acusación de otro sueco, Donald Boström,  que publica en el mayor diario de Suecia, el Aftonbladet, una nota que conmovió al mundo: un palestino que denunció que hombres jóvenes palestinos de Cisjordania y Gaza habían sido capturados por el Ejército de ocupación israelí y sus cuerpos habían sido devueltos a sus familias sin sus órganos, los que fueron usados para transplantes.

El periodista real, Boström, reconoció luego de publicada su nota, que se había basado en rumores, y que no había comprobado si la versión era correcta, pero el daño ya estaba hecho: toda la prensa levantó la noticia, con lo que dos cosas al menos fueron dañadas, si no tres.

Primero, la imagen de Israel, con cuyo deterioro se regodean los antisemitas, antisionistas y anti-lo-que-se-te-de-la-gana de izquierdas, derechas y del piso de arriba.

Segundo, se arruinó la profesionalidad del periodista: cualquiera puede publicar cualquier cosa, sin comprobar su veracidad – ¡la notoriedad y popularidad están garantizadas de inmediato!

Y finalmente, la víctima más notoria de esta farsa dramática de periodismo amarillo sangriento: la verdad periodística quedó bastante maltrecha, aunque – espero – no herida de muerte.

No quiero discutir la imposibilidad científica de que este tipo de transplante de órganos pueda ser realizada, ni el uso del rumor como arma en la guerra psicológica, simplemente pido, con toda humildad, a mis amigos periodistas que sean como el Kalle de la novela y no como el Donald de la triste realidad de algún periódico sueco.

En Madrid, una imagen tambien vale por mil palabras

La avenida Diego de Leon, en Madrid, es una de las mas transitadas a todas horas del dia y de la noche.

Pero en la tarde de un domingo de agosto muestra el “animado” verano madrileño en su esplendor:

diego de leon august 2009

Agradecemos el aporte de nuestro colaborador – corresponsal grafico exclusivo en Madrid – Dr. D.S.

Por qué no escribo en los periódicos

Por qué no escribo en los periódicos

Hace un par de semanas que no me dedico a mi blog… y alguno de mis fieles y leales lectores me han preguntado por qué.

No es que no haya nada para comentar, en particular en este caluroso – casi diría afiebrado – rincón del planeta: al contrario, pasaron bastantes cosas, y muchas de ellas bien ingratas, como una madre que, por motivos poco claros, hambreó sistemáticamente a su hijo de tres años o un padre que – tampoco se sabe por qué – asfixio a su hijita de la misma edad con una bolsa de nylon. El Primer Ministro amenazó despedir a los miembros de su gabinete que no apoyaran un proyecto de ley (por cierto, bastante discutible) y el Presidente de un partido político manipuló el cambio del reglamento interno para eternizarse en su puesto… Hasta hubo un atentado a tiros a un sótano-refugio de homosexuales adolescentes.

O sea que tuve tema para comentar, pero estaba tan anonadado por su manejo periodístico que no podía reaccionar: los diarios, la TV, la radio abundaron hasta tal hartazgo en grandilocuencias, dramatizaciones y superlativos, que nosotros – la pobre gente consumidora de noticias – quedamos exhaustos, como si nos hubiese atacado una gripe porcina de los sentidos (otro de los temas…).

Sin embargo, un tal Doron Rozenblum – que casi ninguno de mis lectores ha oído mencionar jamás, supongo – me dio las claves de cómo se comporta la prensa en una nota (periodística, por supuesto) aparecida este fin de semana, y que me permito resumir:

  • Primero, dice, hay que entrevistar familiares, aunque no tengan ni idea de qué pasó; y si son niños, mejor – salen fantásticos en las fotos y la TV. También a los vecinos, que jamás hubiesen imaginado que eso iba a suceder, o a un policía (retirado), que sí sabia, pero los actuales jerarcas no le prestaron atención a sus advertencias. Si hay algún jubilado en las cercanías, entrevistarlo también.
  • La segunda clave es no ceñirse a los hechos – de todos modos, ya están todos en el Internet antes de que el periodista llegue a la redacción – sino tomar inmediatamente partido, comentar a favor o en contra del presunto delincuente o victima, de su abogado o de su familia: convertir la noticia en una bandera de combate. Por supuesto, el lado por el que tomar partido debe ser el contrario del medio con el que compite el tuyo…
  • La tercera es dramatizar, con las palabras o las asociaciones: no enfermedad, sino plaga, no tiroteo sino sangriento atentado, no crimen pasional sino venganza étnica sangrienta, no muerte sino masacre. Si se puede asociar el suceso a alguna conspiración pasada o presunta, mejor; si se puede enganchar a la historia alguna figura pública – preferentemente político – excelente. Si a alguno de la familia le pasó algo similar en un pasado remoto, óptimo.
  • Finalmente, aunque no lo último, explote los sentimientos más primitivos, a partir del mismo titular: “Abuela asesina”, “Madre talibán”, “Mafia en la parada de autobuses”; no tema a los lugares comunes: “baño de sangre”, “pandillas asesinas”, “residentes ilegales”… Y sobre todo, tenga el móvil a mano para ser el primero en conocer la noticia.

Gracias, Dorón, por aclararme por qué no escribo en los periódicos.