Un poquito de nacionalismo… estimula y sienta bien.

No me refiero al nacionalismo que Ben Johnson define como “el ultimo refugio del canalla”. Y menos aún al que, según George Bernard Shaw es “la convicción que tienen los idiotas de que un país es el mejor del mundo porque ellos han nacido en él”.

Quienes me conocen saben que no me considero un canalla nacionalista, y menos aún un idiota idem.

Pero que el equipo de fútbol de Macabí Haifa venza a uno de Viena, me hace sentir moderadamente orgulloso durante el par de minutos que dura el informativo de las siete (mañana, seguro pierde); del mismo modo, sentí una sana emoción coterránea cuando le dieron el Premio Nóbel de Física a una profesora de Rehovot: mi nuera, la madre de mi único y adorado nieto es del mismo pueblito. ¡De pronto compramos salamines en la misma fiambrería que una Premio Nóbel!.

Mi nacionalismo es más hogareño: me siento nacionalista de mi pueblito, en el que soporto heroicamente a los automovilistas maleducados y los vecinos desaprensivos con las bolsas de basura. Pero también me enorgullezco de los jubilados que cuidan las esquinas de las escuelas a la hora de entrada y salida, o del rabino que junta ropa de invierno para los necesitados en Jerusalén.

Más bien soy un “nacionalista-provincial”, sin caer en el provincialismo que define Ryszard Kapuscinski, (¡sí, se llama así en polaco!; en español se lee Richard Kapuchinski) como “Provinciano es aquel cuyo pensamiento está centrado en un limitado espacio al que el individuo en cuestión atribuye una importancia desmesurada, universal”.

No exagero en mi nacional-provincialismo: solo me alegro (y hasta me siento orgulloso) que en este pueblito haya, por ejemplo, un “Otoño musical”, que este fin de semana presentó desde jazz hasta flamenco, una orquesta sinfónica y varios conjuntos de cámara, coros y acordeonistas, en fin, un montón de buena música gratis o a precios bien baratos.

No porque este pueblito donde vivo tenga una “importancia desmesurada”: es – como bien les conté varias veces – un enorme dormitorio con avenidas arboladas; pero, a veces, pasa a ser una especie de agradable lugar para vivir, en particular si en la escuela de al lado se presenta un quinteto de vientos con puro Mozart o en la Biblioteca Pública toca el famoso Trío Adler (el de las harmónicas, ¿se acuerdan?).

Me pongo contento si mis amigos Héctor y Marta, y veinte más como ellos, cantan en el Coro Clásico de la ciudad (el nombre es un poco rimbombante, lo reconozco), y si doscientos van a escucharlos en el Liceo del barrio de enfrente, mientras que seiscientos se amontonan en el auditorio pomposamente llamado “Palacio de la Cultura” para escuchar a la Sinfónica de Jerusalén tocando a Beethoven.

Me siento “nacional-provincialista” en el sentido musical por haber asistido al “Viva Vivaldi” que por la mañana tocó el Ensamble Barrocada en el shoping y por haberme perdido al conjunto que actuó en el patio de la municipalidad, que dicen que estuvo fenomenal…

Será dentro de seis meses, con el Festival de Primavera: otro momento de nacional-provincialismo bien entendido.

7 Respuestas a “Un poquito de nacionalismo… estimula y sienta bien.”


  1. 1 Ruben-Jerusalen Noviembre 1, 2009 a las 8:13 pm

    Bien Ioel, pero me gustaria saber si los lectores de El Pais, Publico, ABC, El Mundo, La Nacion, Clarin, Pagina 12 que tienen metido en la cabeza que lo unico que se hace aqui es elucubrar como matar mas arabes, saben de todo esto. Saludos

  2. 2 jorge luis holcman Noviembre 2, 2009 a las 10:16 am

    hace 50 años estoy pensando en escribir las causas de mi orgullo “provincial” argnetino
    …………………………………….

    sorry…..seguire pensando

  3. 3 Carlos. Noviembre 2, 2009 a las 12:25 pm

    Joel, creo que voy a dejar de llamar “pueblucho” a tu pueblito porque vas a terminar poniendolo en el mapa.

  4. 4 dori lustron Noviembre 3, 2009 a las 6:18 pm

    Me encanto tu artículo y lo comparto. Yo soy nacionalista desde que estoy en Israel y disfruto de todo…aunque no todo sea maravilloso.
    Después de haberme pasado varias operaciones en el Soroka y ver como me salvaron la vida y observar el trabajo de mi gente ¿Como no ser nacionalista?
    La semana pasada me hicieron toda la cirugía estética de mis pechos sin haber pagado un shekel. Por el simple hecho que mi cáncer se llevo uno, me arreglaron los dos…jajaj por el mismo precio

    Mientras yo pase mi ultimo día de internación mi nietita de dos años entraba a Pediatria y le daban oxigeno por una bronqueolitis, la sacaron a flote, mi hija se dedico a ir con ella por las salas de recreación….sala de cine, de juegos, computadoras con programas para que los chicos no se atrasen en la escuela mientras están internados y atendidos como corresponde. Es un país que cuida la salud de su gente. Hay un gran porcentaje de beduinos tratándose en el hospital…creo que son mayoría. ¿No es motivo para estar orgullosos?

    Mi nacionalismo pasa por el corazón. Por ver que aunque con errores como haber dejado entrar a un asesino ruso que mato toda una familia, por el otro la justicia funciona.

    Tengo montones de ejemplos para mostrar mi nacionalismo….le debo mucho a Israel aunque todavía no puedo sacarle ni un shekel por mi trabajo a la gente de mi gobierno sabiendo que les hago el trabajo a ellos.

    Lo mas lamentable de esa doctora en química que nombras es que lo primero que se le ocurrió decir fue que había que sacar de las cárceles a todos los terroristas de Hamas porque solo Israel los consideraba terroristas.
    Esa señora en vez de opinar debería seguir con su microscopio y no decir tantas estupideces ya que por declaraciones asi Israel esta como esta con su imagen demonizada…Yo la tenia en la portada y la baje en cuanto la lei….

    Me siento muy orgullosa de Israel, te diría que privilegiada, conociendo la labor que se hace y teniendo acceso a mucha información….

    El mejor concierto de música que escuche y vi fue cuando bailo mi nieta, de 5 años en un festival.

    Que me digan idiota nomás…mi nieta es la israelí más bella que se haya podido conocer. Hoy se metió conmigo en la cama y lo primero que me dijo fue….dori, te hicieron lolas nuevas? jajajaj independientemente de esto, me quedaron fantásticas..

  5. 5 Elsa Marinovich Noviembre 4, 2009 a las 1:51 pm

    Aunque no soy nacida en Israel, siento que mis raíces nacen ahí, y van más allá de una raza, una religión, o una nacionalidad, ya que si fuera una nacionalidad, implicaría que al nacer fuera de Israel no tendría porque sentir este estado espiritual que me lleva a la libertad de unirme a este espacio investido en un cuerpo físico, capáz de conectarme, a través de hechos concretos con nuestro Creador y su Torá, marcandonos hacia este rumbo.

    Esto nos lleva a que ser coherentes y correctos en todos los aspectos de nuestra vida, como disciplina del alma y del cuerpo. A través de sus enseñanzas, valores, sus modos de vida, que nos vincula y une unos a otros en un sentimiento de humildad, nacionalista.

    “Uno que viene de lejos, entra y vive el mundo de la Torá siente con una seguridad indisputable que ha llegado a casa…”(Rav Shlomó Wolbe)

  6. 6 luis artime Noviembre 16, 2009 a las 3:19 pm

    Siempre me siento muy inquieto ante términos lingüísticos que, no teniendo porque ser ambiguos, en algún momento de nuestra historia [la de todos], se han sumergido en un fluido de confusión, más o menos interesada, que nos privan de su utilización, si no va seguida de montones de aclaraciones más o menos justificadoras.
    Como, que yo sepa, nadie tuvo la oportunidad de elegir un lugar concreto para venir a este mundo, supongo que el mayor y mejor conocimiento, desde la infancia, del que le tocó en suerte, suele avalar tanto su cariño, como su rechazo, dependiendo de la suerte que haya tenido en su relación vital con él.
    Otra cosa bien distinta es la consideración patrimonial que algunos atribuyen a ese lugar, en el que la providencia los puso en su día, y a la que rinden un culto digno de la grandiosa hipérbole con la que suelen describirlo.
    Es fácil identificar a las víctimas de dicha patología. Basta con preguntarles si conocen algún caso, en el que los que se dicen simplemente “diferentes”, se consideran “peores”, que aquellos que no comparten su privilegiada condición.
    Un poeta y cantante(Odio el término “cantautor”) francés, Georges Brassens, compuso una canción titulada ” La balada de las gentes que no nacieron el un lugar cualquiera”, y de la que, pidiéndote disculpas por mi torpe traducción, me permito incluir una estrofa :
    ” No es ningún lugar común, el de su nacimiento/ Y compadecen de todo corazón a los pobres desgraciados/ A esos torpes, que no tuvieron la presencia…/ La presencia de espíritu de ver la luz en su terruño/ Y que, cuando toca a rebato en su felicidad precaria/ Contra los extranjeros,todos ellos más o menos bárbaros/ Salen de su madriguera para morir en la guerra/
    Los tontos felices que no nacieron en cualquier sitio

    Saludos, desde un sitio que, algunos, seguimos llamando España.

  7. 7 Adriana Quintana Noviembre 21, 2009 a las 6:11 am

    Es un placer leer tus comentarios. Los hermanos sean unidos….al decir de José Hernández en su obra, Martín Fierro. Me congratula tu sentido del nacionalismo que se identifica con las raíces de los pueblos. Cariños, Adriana Quintana de Uruguay.

    Un placer leer tus comentarios. Desde el 2004 que conocí algo de tu País, fue un antes y un después en mis sentimientos hacia tu pueblo. No abandono las enseñanzas de humildad,honestidad y garra en el quehacer diario. Cariños, Adriana, Ex Becaria año 2004 ,del curso de “Planificación de Estudios y Desarrollo curricular”. Me gustaría poder regresar algún día a reencontrarme con aquellos altruistas valores. Saludos, estamos en contacto.


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