La Ministra de Cultura sugirió taxativamente: “¡Debemos pasarnos de Hip a Yap!” indicando con ello que las películas que pasa la TV por cables Hip son peores que las que pasa Yap, lo cual es indiscutible.
Llamamos a Yap, y en minutos se apersonó Eli el Vendedor: camisa negra de seda y jeans al tono, uñas barnizadas, cabello engominado con las puntas hacia arriba y llavero con el escudo de la prestigiosa marca de autos adecuada; ya tenía preparados los formularios a firmar y respuestas para cada pregunta: la eficiencia en persona.
El trámite sería sencillo: nosotros firmamos y “ellos” se encargan de todo: desconectar los cables de Hip e instalar los de Yap, pagar las multas devenidas por la interrupciçon de contrato con Hip y anular los pagos por la inscripción a Yap, provisión de un convertidor electrónico digital (“en lugar de la antigualla que tienen ahora”, en sus palabras), y – como regalo de bienvenida – un paquete de diez películas aún sin estrenar, más los partidos de Barcelona gratis por un año entero. De paso, una oferta genial para ahorrar los gastos de teléfono: la generosidad en su esplendor.
Toda esta retahíla, mientras dispersaba sobre la mesa formularios de varios colores, fotocopias más o menos borrosas y dos teléfonos móviles a través de los cuales desarrollaba varias conversaciones a la vez: un modelo de eficacia.
Ya mismo se comunicaba con Hip para que interrumpan el servicio – y ahorremos dinero – y con Yap para que vengan de inmediato a instalar sus aparatos, anunció como una exhalación. Y lo hizo, nomás: Prometieron venir ya mismo. Una maravilla de rapidez.
Para cualquier consulta, dijo, nos dejaría el número de su móvil, que estaba habilitado las 24 horas: la dedicación al trabajo en persona.
Al despedirse, lo acompañamos a la calle: subió a su automóvil viejo y abollado (el llavero era de adorno, aparentemente) y desapareció en la lontananza, como dice el lugar común, saludando con la mano: la juventud laboriosa en su máxima expresión.
¡En pocas horas podríamos disfrutar de las más modernas series de la TV, las mejores y más nuevas películas, los shows de los que habla todo el mundo! Acariciando estas ideas, y leyendo el lujoso prospecto de Yap (curiosamente parecido en su contenido al que teníamos ya de Hip) se nos hizo el mediodía y la tarde casi sin darnos cuenta: ¡fantástico como se pasa el tiempo!
Ya anocheciendo y sin tener novedades – a este entonces habíamos suspendido la clase de yoga, la reunión para tomar el te en casa de Anita, el partido de petanca, y la pasada por el supermercado para comprar las verduras de la cena – decidimos llamar a Eli el Vendedor, a ver qué pasaba.
“Este número está fuera de servicio temporariamente y se reanudará en breves horas” nos informó una grabación. Un encomiable ejemplo de buena voluntad.
Cenamos frugalmente y vimos las noticias de la noche en el canal de Hip, miramos el final de una película vieja y nos fuimos a dormir, esperando que el nuevo día trajese novedades. La esperanza acompañó nuestros sueños.
CONTINUARA…
Bueno esperamos la segunda parte. Aqui tambien muchas veces pasan ese tipo de cosas. Espero que el final pueda haber sido feliz. Seguramente pa explicación debe de haber sido que tenian un problema en el sistema y por eso no pudieron conectarlos a la red. Cosa que aqui tembien pasa.Espero que no sea como el final de los timadores de seguros (que los hay en nuestro país) los cuales te aseguran hasta a la abuelita y luego te das cuenta que ni la comida del perro estaba asegurada.
Perdi el comentario anterior por no llenar los campos requeridos. Me da gusto que la fiaca ya se haya pasado y poder volver a leerte. Veo que ya tiene dos nietos bellos, saludos a Helena, espero pronto saber que paso con el Cable, nosotros mejor nos quedamos como estamos aunque las opciones no sean muchas.
Creo que el jacuzzi estara a temperatura ideal, pero en gustos se rompen generos, que bueno que se evito la revolucion.