De pluma ajena: Algo nuevo en tango

=====================================================
Para los amantes del tango… y para los “no tanto”

http://www.youtube.com/embed/rnGBTpVFCtM

¡Gracias David por el link!
=====================================================
¡Mozart da para todo! ¡Esta vez, al ritmo de mambo!

… A darle al ron y las maracas ‘mano!
——————————————————————————————-
10 cosas que debés decir para que todos crean que sabés de vinos

Por www.PlanetaJOY.com

Si no sabés un pito sobre vinos pero querés pasar por experto… esta nota es para vos.

Para vos, el vino es blanco o tinto. Y punto. Pero para muchos expertos (entre ellos, los que escriben las etiquetas de las botellas), detrás de esa bebida hay un mundo que intentan describir con frases que parecen versos de un poeta trasnochado.

En Planeta JOY, pensamos en vos, que lo único que podés decir de un vino es “qué rico”, o “cómo pega”, y armamos este decálogo. Repitiendo estas máximas en una cena, o en alguna reunión, todos van a creer que sos un experto en el tema y de hecho vas a dejar mal parado a más de un charlatán.

1. “La torrefacción me tapa a la fruta”. Muchos creerán que la torrefacción tiene que ver con un modelo de ropa interior que nos tapa las partes pudendas, siendo la fruta una metáfora vulgar pero siempre efectiva. No. La cosa es vínica y más profunda. Es típico de muchos vinos cuyos aromas de humo y tostado (la famosa torrefacción) son dominantes y abrumadores, de forma que esconden la fruta roja. Pronunciar esta máxima es atinado, y más ahora, cuando los vinos ligeros ganan la escena.

2. “Lo que a mí me cabe, es la prefermentativa con nieve carbónica”. Juramos que hemos oído esta frase en muchas catas realizadas por periodistas expertos que no estaban drogados ni borrachos al momento de degustar. A lo que se referían es a una técnica empleada para hacer grandes vinos en poco tiempo: al momento de empezar la molienda de la uva, se le agrega hielo seco en forma de espuma (la famosa nieve carbónica) que la enfría y protege de las oxidaciones. Luego se los deja reposar uno o dos días, y así se realzan los aromas y se beneficia el color del vino. Arrojá la frase, guardá silencio y seguí bebiendo. Que ellos discutan.

3. “Tenían la canopia bien ordenada”. No, no están hablando del faaaaso. Esto se aplica a los viñedos (que por supuesto visitaste la semana pasada), e indirectamente al vino que estás probando. Los grandes ejemplares nacen de viñedos que están en equilibrio y parte de ese balance corresponde a la relación entre superficie de hojas y cantidad de racimos. A esa relación refiere la canopia; que esté ordenada es un punto esencial para la buena sanidad de la uva y piedra angular de los buenos vinos. Decilo, y fumá.

4. “Se nota que este vino pasó por piletas de mampostería”. Bebé un trago corto, hacé un buche, tragá y soltá esta frase: más de uno va a quedar descolocado. El tema es así: hasta hace no mucho las bodegas dejaban fermentar el vino en higiénicos tanques de acero inoxidable. Ahora pegó la onda retro y vuelven a las piletas de hormigón armado. ¿Si le aportan algún aroma al vino? Probablemente no, pero si los demás pueden encontrar aromas de lechuga frita, ¿por qué vos no vas a poder percibir ese suave dejo a cemento?

5. “En este vino se nota la mano de Durigutti”. Seguramente no tenés idea de quién catzo es Durigutti. No importa. Vos decilo que queda bárbaro. Héctor Durigutti es uno de los enólogos más en boga del momento; uno de esos cracks a los que quienes están en la movida conocen como Héctor, a secas. Algo parecido pasa con Mauricio (Lorca), y con la pareja que forman (Luis) Barraud y (Andrea) Marchiori. Como asesoran y elaboran en varias bodegas que nadie tiene muy presente, la sola mención de su nombre te dará la pátina de conocedor que estás buscando y hasta por ahí le pegás y justo estás probando uno de sus vinos.

6. “Uhmm, qué bien le sienta la Brett a este tinto”. Te parecerá un delirio, pero así como hay vinos de moda, también hay hongos de moda. Uno de ellos es la Brettanomyces, que está en la boca de todos los críticos snob, que la apodan amigablemente Brett. Pero lo más cool no es sólo detectarla, sino también afirmar que en ciertos casos sienta de maravillas (como los que dicen que un queso azul es mejor cuanto más olor a podrido tiene). Por si te interesa, la Brett, se detecta como un delicioso olor a témpera, o como un poco atractivo efluvio a riñón pasado. Un asco, la verdad.

7. “Los Tokaji me gustan con cinco putonyos”. Ni los Tokajis son un grupo teen pop japonés onda Miranda, ni los putonyos tienen algo que ver con las preferencias sexuales de sus integrantes. Estos vinos dulces son unos de los más prestigiosos del mundo. Elaborados en Hungría con uvas atacadas por la podredumbre noble, la escala de su dulzura se mide en Putonyos que van de 3 a 5. Si la vas de tipo cool y entendido, al pedir un vino tardío decí que está bueno, pero que mucho más te gustaría un Tokaji de 5 putonyos, y ya tenés la atención de todos.

8. “Qué buenas piracinas las de este Cabernet”. Cada vez que escuchamos una palabra desconocida, femenina, y en plural, pensamos en eso, pero no: el vino no tiene tetas. En comparación, el significado de “piracinas” es un embole: así se conoce al grupo aromático que destaca al Cabernet Sauvignon, responsable de su carácter de morrón verde tan ponderado por la crítica cuando aparece. Si olés un Cabernet y tirás un bocado sobre piracinas, quedás como un rey.

9. “Se nota que fue criado en barricas de tercer uso”. Hasta hace algunos años, la gracia estaba en detectar la madera en los vinos. Cuánto tiempo había estado el vino dentro de las barricas, de qué madera estaban hechas dichas barricas, o cosas tan específicas como si eran vírgenes o si habían sido rellenadas una, dos o hasta tres veces. Parece joda, pero todavía hoy hay gente considerada muy seria que arriesga el uso de las barricas con sólo acercarle la nariz a una copa. Si lo dicen ellos, también tranquilamente lo podés decir vos.

10. “En boca es sobrio y está bien acomodado”. Acá no podemos ayudarte demasiado. Leímos esto en una conocida revista de vinos y la verdad que no tenemos ni p… idea de a qué se refiere. Suena lindo, así que tené el latiguillo siempre a mano cuando quieras blablear sobre una etiqueta.

========================================================================
Esta semana les recomiendo visitar:

http://semana.co.il/
Boletín semanal de novedades y actualidad desde Israel

Ecléctico, divertido, interesante… no concuerdo con todo lo que piensan, pero tampoco estoy de acuerdo con lo que yo mismo pienso…

- – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – - – -
De pluma ajena – “SACO”

¡ Por fin un blog legikle, entendible y compartible !

El de mi amigo Luis Artime:

http://lartime.blogspot.com/

¡ Vale la pena visitarlo !

======================================================================

Colonia podría reescribir su historia
El País Digital, 15 de noviembre 2010
Investigación señala que fue fundada por judíos portugueses y que eso se intentó ocultar
ANDRÉS LÓPEZ REILLY
Colonia del Sacramento fue fundada en 1680 por Manuel de Lobo. Hasta ahí es historia conocida. Pero ¿y qué si su núcleo fundacional estuvo integrado por judíos? La comunidad intenta rescatar huellas que, dicen, se borraron intencionadamente.
En los últimos tiempos Alberto Gustavo Pintos Lareo ha acompañado a rabinos, diplomáticos y decenas de personas de la comunidad judía a Colonia del Sacramento. ¿El motivo? Conocer los registros de una historia que Pintos asegura “se sigue intentando ocultar”: la que dice que judíos de Portugal y otros países fueron los fundadores de la ciudad, declarada por la Unesco Patrimonio Histórico de la Humanidad en 1995.
“Sefarditas uruguayos, argentinos, brasileños, franceses, americanos y del propio Israel se han contactado conmigo y han creado una red de interesados en el tema”, relata Pintos, un conocido guía turístico- cultural de Colonia e investigador.
A partir de la teoría de que Colonia del Sacramento pudo haber sido fundada por inmigrantes judíos, recientemente visitó el barrio histórico el rabino Maarabi, de la Kehilá (comunidad israelita) ubicada en la calle Canelones de Montevideo. También lo hizo el embajador de Israel en Uruguay, Doris Goren; el gran rabino de la Comunidad Israelita Sefardí de Buenos Aires, Isaac Sacca; el cónsul honorario de Uruguay en Haifa (Israel), Abraham Maman; la directora del Proyecto Museo Judío de Entre Ríos (Argentina), Ana Marcuzan; la directora del Museo Histórico “Rabino Aarón Goldman”, Eva Guelbert de Rosenthal, y el director jefe de los Cahiers Bernard Lazare (cuadernos de estudio de la comunidad judía de París), Claude Hampel.
“Siempre nos han hablado de Colonia del Sacramento como una ciudad `portuguesa`. Y es cierto. Pero hay un valor agregado muy importante que es imposible de desestimar: estos portugueses eran judíos de España, Portugal y Holanda, con vínculos en Francia, Inglaterra, Italia, Turquía y el Norte de África, que manteniendo sus lazos familiares y económicos, desarrollan sus negocios en la zona”, asegura Pintos.
El investigador uruguayo señala que varios autores han hecho mención al tema, como Aníbal Riveros Tula, que en un número de la Revista del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay, de 1959, describe y nombra “la gran variedad de cristianos nuevos, judíos conversos y holandeses” que desde antes, durante y luego de fundada la ciudad, estuvieron vinculados al comercio directo, “para no catalogarlo de contrabando”, motor de desarrollo histórico de la ciudad.
Específicamente, nombra en la expedición fundadora de Lobo a la nao dos judeos, quienes a la par del comerciante inglés Jorge Maynard, vienen con la única finalidad de iniciar el contacto comercial con la ciudad de Buenos Aires.
PRUEBAS. Varios miembros de la comunidad judía estarían interesados en rescatar -y publicar- esta historia que otros autores han tocado tangencialmente. Y que según Pintos, “se ha intentado ocultar”.
Aún subsisten en el barrio histórico de Colonia los restos de una mikveh (pileta ritual judía), en la Posada Plaza Mayor, “la que fue visitada y aceptada por rabinos de Uruguay y Argentina, estudiosos judíos de Israel, Francia y Brasil. A sus dos lados, subsisten una higuera y una parra, elementos simbólicos del judaísmo. Según la Torá, bajo la sombra de la higuera y de la parra, “los hombres pueden dialogar en paz”.
“Podemos sumar los rastros en lo que fue la Casa de los Gobernadores. Allí habría otra mikveh, aunque se ha dicho, de forma absurda, que se trata de la base de una torre de vigilancia, cuando los planos y pinturas de época nos dicen que eso no existió”, indica Pintos. También subsiste cerámica portuguesa del período “en la que se reproducen candelabros judíos” y casas en las que “se han removido las marcas judías que alguna vez estuvieron en las paredes”, añade el investigador.
Riveros Tula también señala que documentos hispanos sobre el proceso histórico de la lucha diplomática, comercial y bélica por la Colonia, hacen referencia a sus pobladores como “los marranos cripto- judíos de la Colonia del Sacramento”.
Y asegura que muchos de los “portugueses”, “holandeses”, “ingleses” y “franceses”, eran en realidad judíos sefarditas lusitanos. Los apellidos de las familias y pobladores solteros, casualmente vinculados al comercio, confirmarían el hecho. Al igual que los antiguos censos oficiales, donde los apellidos son comparables con las listas de judíos de España y Portugal.
“Otros autores como Mario Javier Saban y Daniel Larriqueta (Argentina), Fabricio Prado (Brasil), Fernando Assuncao, Pablo Blanco Acevedo y Walter Rela, han aludido al tema”, concluyó Pintos.

——————————————————————————
De pluma ajena – “SACO”

¡ Por fin un blog legikle, entendible y compartible !

El de mi amigo Luis Artime:

http://lartime.blogspot.com/

¡ Vale la pena visitarlo !

======================================================================
J. A. GUNDÍN
Bruni y el Islam
La Razón – MADRID (Fecha indeterminada, la semana del 29-08-10)

Es probable que la presión internacional, en aumento desde hace varios días, acabe salvando la vida a Sakineh Mohammadi, la mujer iraní que ha sido condenada a morir lapidada por cometer adulterio. Si así fuera, habría que agradecérselo de forma especial a Carla Bruni, cuya defensa de la adúltera le ha valido el calificativo de “puta” por parte de los ayatolás. Otras muchas mujeres, con riesgo evidente de recibir el mismo título de nobleza, se han movilizado para impedir la ejecución. Parece que a las feministas españolas les está costando un poco más levantar la voz, tal vez porque no está Israel de por medio, pero no hay que desesperar.
En realidad, no son las protestas de los ciudadanos occidentales lo que se echa de menos en este episodio de brutalidad, otro más de los que periódicamente da noticia el mundo islámico. Lo que escandaliza es el silencio sepulcral de los líderes musulmanes que viven en Europa o América, como si no fuera con ellos una lapidación decretada al amparo del Corán. Es en casos como éste cuando Occidente duda con fundamento de que exista realmente un islam moderado capaz de plantarle cara a los predicadores de la guerra santa y la teocracia. Quien tiene que salvar a Sakineh Mohammadi no es Carla Bruni, sino los musulmanes que aspiren a ganarse el respeto de las personas sensatas y civilizadas.
En España vive casi un millón y medio de creyentes musulmanes, ciudadanos ejemplares en su gran mayoría, pero ninguno de sus dirigentes ha protestado contra Teherán y se ocultan tras el velo de la indiferencia. Ahí está también el mutismo de Turquía. Un país que aspira a formar parte de la Unión Europea no puede mirar para otro lado cuando están en juego derechos fundamentales por temor a los sectores más radicales del país. Tampoco se ha escuchado la condena de los portavoces palestinos, en especial de los que gobiernan en Gaza, tal vez porque son los mismos que hace un mes prohibieron a las mujeres palestinas fumar en público por razones estéticas.
Mientras los propios musulmanes no se revuelvan contra el arcaico integrismo de sus clérigos y teólogos, habrá otras muchas mujeres como Sakineh que serán condenadas a morir a pedradas y sus muertes harán más insalvable aún la distancia que los aleja de la sociedad libre y democrática.

——————————————————————————————-
El gran sueño del pastor
Mario Bunge

Para LA NACION
Viernes 28 de mayo de 2010 | Publicado en edición impresa
TORONTO.-Timber era un reputado pastor australiano. Era vigoroso, ágil, listo y apuesto. Tenía buen carácter y era serio y estoico, como casi todos los de su oficio. Estaba siempre tenso y vigilante, incluso al lado de Kevin, su mejor amigo.
A un pastor no se le ocurriría distraerse escuchando música mientras camina, como lo hacen tantos jóvenes hoy día. El buen pastor no necesita que se le entretenga en todo momento: está siempre en guardia. Y no le asusta quedarse solo. No se teme a sí mismo. Pasado su duro aprendizaje, Timber fue puesto a cargo de un numeroso rebaño de ovejas de lana altamente cotizada. Sus tareas eran evitar que la majada se dispersara y protegerla de los dingos, hermosos perros colorados oriundos de Australia, pero que, evidentemente, aprecian la carne de oveja. (En mis tiempos había una familia de dingos en el Jardín Zoológico de La Plata.)
Cuando lo conocí, Timber ya estaba jubilado y pasaba mucho tiempo dormitando. A menudo tenía sueños agitados. La fantasía más grandiosa que soñó el pacífico Timber fue la Gran Batalla entre Blancos y Rojos. Soñó que una enorme jauría de dingos se encaminaba hacia su rebaño. ¿Qué hacer? Obviamente, hubiera sido inútil intentar oponerle resistencia al Ejército Rojo.
A Timber se le ocurrió organizar la retirada del rebaño, a fin de minimizar las pérdidas del Ejército Blanco. Decidida la estrategia, su problema táctico era escoger el mejor camino para ejecutarla. Tenía tres posibilidades: huir a campo traviesa, internarse en el bosque o vadear el río. Evidentemente, las primeras dos soluciones eran suicidas. Quedaba el río, vadeable por ser de escaso calado y de corriente apacible. Pero estaba infestado de cocodrilos.
Timber eligió el río porque sabía que los dingos temen a los cocodrilos y que las ovejas obedecerían ciegamente sus órdenes. En cuanto dio la orden de marcha, las ovejas se dirigieron al río y lo vadearon. Los cocodrilos se apoderaron de algunas de ellas, pero presumiblemente muchas menos que las que habrían sucumbido si se hubieran quedado.
Esta brillante operación fue muy elogiada por los demás pastores de la región, quienes la apodaron “la Retirada de Timber”. (Me atrevo a conjeturar que Timber no usó la teoría de juegos para concebir su táctica.)
Y aquí terminó el gran sueño de nuestro buen pastor. Timber no podía saber que su maniobra había tenido una precursora famosa: la Retirada de Bagration, ordenada en 1812 por el general en jefe del ejército ruso acosado por el de Napoleón, muy superior en armamento y conocimientos. Aunque esta retirada no fue un triunfo militar en el sentido usual, es recordada como una victoria de la inteligencia y de la compasión, ya que salvó al grueso de las tropas rusas. ¡Qué diferencia con la consigna “vencer o morir”, adoptada por los políticos y los jefes militares para quienes los soldados no son sino carne de cañón y peldaños de ascenso en la carrera!
Tampoco podía saber Timber que el gran León Tolstoi había dejado una descripción inolvidable, por lo vívida (aunque seguramente idealizada), de ese episodio. Según Tolstoi, en su Guerra y paz , el príncipe Piotr Bagration habría contemplado la retirada de sus tropas montado tranquilamente en su caballo, sin dar ninguna otra orden después de la inicial. Sus soldados, creía Tolstoi, estaban siendo barridos por la historia como hojas secas por un vendaval. (¿Eco del fatalismo histórico de Hegel y Marx?)
Es claro que Timber no podía saber esto, porque no había leído historia. Como es común entre los pastores, era analfabeto. Más aún: su vocabulario se limitaba a las pocas palabras que usan los pastores, tales como sheep , food , storm , rain , cold , come , go , watch , sit , down y fetch . En lo que respecta al habla, pues, Timber estaba aún menos equipado que cierto ex presidente norteamericano. Lo que le daba una ventaja: no mentía.
Pero Timber se hacía entender con elocuencia, ya ladrando, ya meneando la cola. Además, como casi todos los miembros de su especie, Timber era muy empático: podía adivinar el estado de ánimo y los deseos de Kevin, su amo, así como las intenciones de las ovejas con ganas de descarriarse. (Como dicen los psicólogos, tenía una “teoría de la mente” muy desarrollada.) Tenía con Kevin una relación casi filial: lo respetaba como la gente de mi generación solía respetar a sus padres, y a su vez lo cuidaba y protegía como a un hijo. Cuando estaban juntos, Timber no le sacaba el ojo de encima, como si Kevin necesitara protección o como si fuera el carnero alfa.
Timber vivió trece años, casi siempre tan feliz como útil. Jamás ladró en vano, ni rengueó de mentira, ni mordió sin provocación. Tampoco hizo perradas. Aunque era disciplinado y austero, Timber no llevó lo que suele llamarse vida de perro. Cuando se sentía mal, recurría a la homeopatía: bebía agua y comía cierto yuyo. (Pero sospecho que, a diferencia de los homeópatas, Timber no contaba con los efectos placebo.) Y cuando deseaba cariño, recurría a Kevin y a su mujer, mi hija Silvia.
Hacia el final de su vida, Timber había quedado sordo, artrítico y desganado. Terminó sin poder caminar, que es la peor humillación que puede sufrir un animal andariego, inquieto y curioso. Compasivos, Kevin y Silvia le pidieron a su veterinario que le aplicase la inyección terminal. Timber murió tranquilo en brazos de sus mejores amigos.
(A propósito, envidio el final de Timber. Y no logro comprender a quienes objetan la eutanasia en humanos, pero la practican con sus mascotas cuando éstas ya no pueden disfrutar de la vida.)
No hubo ceremonia fúnebre, porque ninguno de los tres creía en eso. Para ellos, la muerte no era ni más ni menos que el término de la vida: no era una cosa ni se la puede coimear. Cuando se acaba la vida ya no se puede chumbar.
Ladrido más, ladrido menos, lo que cuenta en la vida es lo que la hemos disfrutado y el bien que hemos hecho a los miembros de nuestra majada. Esta era la ética del pastor Timber. Yo la comparto. ¡Guau! © LA NACION

Una Respuesta a De pluma ajena: Algo nuevo en tango

  1. Anécdota apócrifa de una rivalidad.
    Antonio Salieri , depositando una pizca de rapé en el dorso perfumado de su mano, no podía apartar su mirada de los globulosos ojos de una mosca posada sobre los níveos cabellos de la peluca de Mozart, y que le miraban fija e insistentemente.
    Aspiró con fúria el polvo de tabaco, y se estremeció en un ruidoso estornudo, sin preocuparse demasiado por la ausencia de armonía del espasmo de su diafragma.
    Volvió sus ojos hacia el joven compositor que había detenido la interpretación de su Sinfonía en Do menor sorprendido por el estrépito, y le contemplaba con un aire entre alarmado y divertido.
    - Joven, no olvide nunca lo que le voy a decir: SIN CLAVE Y SIN BONGÓ… NO HAY SON.

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s